Los tributos, concepto y clasificación

Los tributos, concepto y clasificación

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Antes de avanzar en cada impuesto que configura el sistema fiscal español en el blog, he querido escribir este post para delimitar el concepto y clasificación de los tributos en Derecho Tributario, tanto impuestos, definiéndolos y clasificándolos, como tasas, contribuciones especiales, exacciones parafiscales, así como una enumeración de los principales impuestos del sistema tributario estatal, autonómico y local.

La Ley General Tributaria (en adelante LGT) recoge el concepto de tributo en su artículo 2, señalando que:

Los tributos son los ingresos públicos que consisten en prestaciones pecuniarias exi­gidas por una Administración pública como consecuencia de la realización del supuesto de hecho al que la Ley vincula el deber de contribuir, con el fin primordial de obtener los ingresos necesarios para el sostenimiento de los gastos públicos.

Los tributos, además de ser medios para obtener los recursos necesarios para el soste­nimiento de los gastos públicos, podrán servir como instrumentos de la política económi­ca general y atender a la realización de los principios y fines contenidos en la Constitución“.

De este concepto se pueden extraer las siguientes características de los tributos:

— Son ingresos ordinarios, pues se perciben con regularidad.

— Son prestaciones coactivas, es decir, con capacidad para apremiar u obligar.

— Sólo pueden establecerse en virtud de ley.

— Gravan la capacidad económica (art. 31.1 CE).

— Se destinan a cubrir los gastos generales del Estado.

— Sirven como instrumento de política económica y para procurar una mejor dis­tribución de la renta nacional.

La principal clasificación de los tributos aparece en el artículo 2 LGT, que considera el hecho imponible como elemento diferencial de un tributo respecto de otro. Los tributos, cualquiera que sea su denominación, se clasifican en:

a) Tasas: son los tributos cuyo hecho imponible consiste en la utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público, la prestación de servicios o la realización de actividades en régimen de derecho público que se refieran, afec­ten o beneficien de modo particular al obligado tributario, cuando los servicios o actividades no sean de solicitud o recepción voluntaria para los obligados tri­butarios o no se presten o realicen por el sector privado.

b) Contribuciones especiales: son los tributos cuyo hecho imponible consiste en la obtención por el obligado tributario de un beneficio o de un aumento de valor de sus bienes como consecuencia de la realización de obras públicas o del esta­blecimiento o ampliación de servicios públicos.

c) Impuestos: son ios tributos exigidos sin contraprestación cuyo hecho imponible esta constituido por negocios, actos o hechos que ponen de manifiesto la capa­cidad económica del contribuyente.

Impuestos

De acuerdo con el artículo 2.c) LGT los impuestos se definen como “los tributos exigidos sin contraprestación cuyo hecho imponible está constituido por negocios, actos o hechos que ponen de manifiesto la capacidad económica del contribuyente”.

Como notas características del impuesto podemos señalar:

— El impuesto es un tributo exigido sin contraprestación, ya que el sujeto pasivo resulta obligado al pago una vez realizado el presupuesto de hecho previsto en cada impuesto para configurar el hecho imponible.

— El impuesto es un tributo que se fundamenta en la capacidad de pago que pone de manifiesto el sujeto pasivo.

— El impuesto al igual que el resto de los tributos debe ser regulado por ley en todos sus elementos esenciales.

Definido el concepto de impuesto, viendo cómo su objeto es el patrimonio, la renta o el gasto, señalaremos algunas de las clasificaciones tradicionalmente aceptadas.

Impuestos directos e indirectos

Son impuestos directos los que gravan una manifestación directa de la capacidad de pago del sujeto pasivo, como la posesión de un patrimonio o la obtención de renta (ejem­plo: el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas o el Impuesto sobre Sociedades).

Son impuestos indirectos los que gravan una manifestación indirecta de la capacidad de pago del sujeto pasivo, como es la circulación o el consumo de riqueza (ejemplo: el Impuesto sobre el Valor Añadido o los Impuestos Espe­ciales).

Impuestos subjetivos y objetivos

Son impuestos subjetivos los que gravan la capacidad de pago teniendo en cuenta las circunstancias personales del sujeto pasivo (ejemplo: Impuesto sobre la Renta de las Per­sonas Físicas).

Son impuestos objetivos los que gravan una manifestación de la capacidad de pago sin tener en cuenta las circunstancias personales del sujeto pasivo (ejemplo: el Impuesto sobre el Valor Añadido).

Impuestos reales y personales

Son impuestos reales aquellos que atienden únicamente al objeto que produce el ren­dimiento gravado sin relacionarlo con el sujeto pasivo obligado a pagar (ejemplo: el Impues­to sobre Bienes Inmuebles grava los inmuebles con total independencia de la capacidad de pago del propietario del inmueble).

Son impuestos personales los que someten a tributación un hecho imponible puesto en relación con el sujeto pasivo (ejemplo: el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, pues necesariamente hay que imputar a una persona la titularidad de las rentas gravadas).

Impuestos periódicos e instantáneos

Son impuestos periódicos aquellos cuyo hecho imponible goza de continuidad en el tiempo de forma que el legislador se ve obligado a fraccionarlo, de tal suerte que a cada fracción resultante se asocia una deuda tributaria distinta (ejemplo: el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas).

Son impuestos instantáneos o accidentales aquellos cuyo hecho imponible se agota por su propia realización, el hecho imponible se produce de modo aislado o accidental (ejemplo: el Impuesto sobre Sucesiones).

Impuestos estatales, autonómicos y locales

En esta clasificación se atiende al sujeto activo de la relación que nace como conse­cuencia del impuesto. De esta forma los impuestos serán estatales, autonómicos o locales, según que sean exigidos por el Estado, por una Autonomía o por los Entes Locales.

Tasas

Las tasas se definen en el artículo 2.a) LGT como los tributos cuyo hecho imponible consiste en la utilización privativa o el aprovechamiento especial del dominio público, la prestación de servicios o la realización de actividades en régimen de derecho público que se refieran, afecten o beneficien de modo particular al obligado tributario, cuando los servicios o actividades no sean de solicitud o recepción voluntaria para los obligados tributarios o no se presten o realicen por el sector privado.

Las tasas pueden ser:

  • Fiscales. Como ejemplo de tasas fiscales tenemos las que se abonan para la obtención de un título académico, o las de los juegos.
  • Especiales. Podemos considerar tasas especiales las que se abonan cuando se hace alguna gestión en un Consulado o Embajada, tasas de seguridad en Aeropuertos o las tasas de las tarjetas de transporte.

Contribuciones especiales

El artículo 2. b) LGT define estos tributos como aquellos cuyo hecho imponible con­siste en la obtención por el obligado tributario de un beneficio o de un aumento de valor de sus bienes como consecuencia de la realización de obras públicas o del establecimiento o ampliación de servicios públicos. Como ejemplo de contribuciones especiales tenemos las que cobran los Ayuntamientos cuando se lleva a cabo una determinada urbanización o puesta en marcha un nuevo sistema de alumbrado público.

Exacciones parafiscales

La Disposición Adicional primera de la LGT hace referencia a las denominadas exaccio­nes parafiscales señalando que participan de la naturaleza de los tributos, y que se rigen por la propia LGT en defecto de normativa específica.

Los tributos parafiscales son detracciones coactivas de carácter económico, caracteriza­das porque, pese a tener materialmente los rasgos del tributo, ni se han creado por ley, ni se gestionan conforme a los procedimientos aplicables a la gestión de tributos, ni su exacción está prevista en los presupuestos generales del Estado. Se trata de tributos afectos a finalida­des específicas y concretas, caracterizados por la singularidad de su régimen jurídico.

Como ejemplo de exacciones parafiscales tenemos los aranceles que cobran los Notarios y Registradores de la Propiedad, o el recurso que cobran las Cámaras de Comercio.

Impuestos del sistema tributario estatal

Dentro del sistema de impuestos estatales podemos distinguir entre dos grupos: los impuestos directos y los impuestos indirectos.

Impuestos directos

— Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

— Impuesto sobre Sociedades.

— Impuesto sobre la Renta de no Residentes.

— Impuesto sobre el Patrimonio (restablecido temporalmente para los ejercicios 2011, 2012, 2013, 2014 y 2015).

— Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones.

Impuestos indirectos

— Impuesto sobre el Valor Añadido.

— Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

— Impuestos Especiales.

— Impuestos Aduaneros.

Sistema tributario autonómico

Fundamentalmente se compone de los siguientes grupos de tributos:

— Impuestos propios y recargos sobre impuestos estatales. Las CCAA pueden crear sus propios tributos, que no podrán en ningún caso superponerse sobre ios del sistema tributario estatal. Pueden, asimismo, aplicar recargos sobre los impues­tos del sistema tributario estatal.

— Tributos del sistema tributario estatal cedidos. Conforme a lo dispuesto en la Ley 22/2009, de 18 de diciembre, por el que se regula el sistema de financiación de las Comunidades Autónomas, existen tributos total y parcialmente cedidos:

a) Están totalmente cedidos el Impuesto sobre el Patrimonio, el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, el Impuesto sobre Transmisiones Patrimo­niales y Actos Jurídicos Documentados, los Tributos sobre el Juego, el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte y el Impues­to sobre las Ventas Minoristas de Determinados Hidrocarburos.

b) Están parcialmente cedidos el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físi­cas, el Impuesto sobre el Valor Añadido, los Impuestos Especiales y el Impuesto sobre la Electricidad.

—  Tasas y contribuciones especiales sobre servicios y obras de su competencia.

Sistema tributario local

En el Real Decreto Legislativo 2/2004, de 5 de marzo, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales, se encuentra la regulación de los impuestos locales, distinguiendo entre los que pueden establecerse voluntariamente por los ayuntamientos y los que han de exigirse obligatoriamente.

Impuestos de exacción obligatoria:

— Impuesto sobre Bienes Inmuebles.

— Impuesto sobre Actividades Económicas.

— Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica.

Impuestos de exacción voluntaria:

— Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana.

— Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras.

En la Ley de las Haciendas Locales también se dispone que los ayunta­mientos podrán establecer y exigir tasas por la prestación de servicios o la rea­lización de actividades de su competencia y por la utilización privativa o el aprovechamiento especial de los bienes del dominio público municipal, y podrán, asimis­mo, establecer y exigir contribuciones especiales por la realización de obras o por el esta­blecimiento o ampliación de servicios municipales.

Espero que este post haya sido de utilidad y os permita tener una referencia básica de los tributos. Y si te ha gustado, ¡compártelo! 😉

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